Existe una creencia común que dice que “con el pescado, vino blanco y con la carne, vino tinto” pero… ¿Es una norma o un mito? Sea cual sea el motivo, se trata de una costumbre muy arraigada que hoy en día se sigue manteniendo. Sin embargo, la sumillería ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, cuestionando normas que parecían inamovibles como esta de la que hablaremos hoy.

Limitar el consumo de vino al alimento principal podría ser considerada una norma válida, pero no en vano crea simplicidad, ya que de ello podríamos entender que sólo hay un tipo de vino tinto o blanco, al igual que todos los pescados o las carnes son iguales, y obviamente eso no es así.

Una de las máximas del maridaje es que el vino y el alimento que va a regar deben respetarse y complementarse el uno al otro. Por eso es obvio que un pescado ligero no puede acompañarse de un tinto potente, ya que el sabor del primero se perderá, desequilibrando la ecuación. ¿Y si fuese al contrario? Si acompañamos un pescado potente de un vino blanco, este estará perdiendo su protagonismo ante un gusto fuerte y más graso de otros pescados como el salmón o el atún, por ejemplo.

Pero… ¿debemos regir un maridaje completo al elemento principal del plato? ¿o al conjunto de los platos que componen el menú?

Para pescados grasos o preparados al horno, podemos buscar vinos más potentes, siempre y cuando sean blancos. La combinación de vino tinto con los gustos salinos y yodados del pescado pueden generar amargor y regusto metálico.

En cuanto a las carnes rojas y grasas, suavizan el sabor de estos tipos de vinos, perfectos para caza o buey (por ejemplo). Ahora bien, si eliges una carne blanca y suave, un vino tan potente podría desequilibrar la ecuación de nuevo.

¿Y qué pasa cuando hay cremas o salsas? Hay que olvidar el vino tinto y sustituirlo por un blanco cremoso o envejecido. Por otra parte, si decides una pieza de pollo a la plancha o de carne a la parrilla, cualquier vino es una buena opción, sencilla y muy común con todos los platos.

En definitiva, lo importante es el equilibrio entre los sabores, para que tanto carnes, pescados, como vinos nos hagan disfrutar.

¿Tienes dudas? Pregunta a nuestros profesionales de Brasería Navarro, te asesorarán del mejor vino para regar el menú que escojas.